Cómo proteger la madera con el uso de calentadores

calentadores

Para garantizar el éxito de las actividades productivas que se desarrollan en diferentes entornos, es necesario tener un control sobre las condiciones ambientales. Para ello se pueden utilizar métodos pasivos, relacionados con las características constructivas del espacio en que se llevan a cabo tales actividades, o bien, activos, que incluyen el uso de equipo especial. Una de las condiciones ambientales sobre las que se debe tener especial cuidado es la temperatura y para controlarla se puede recurrir al uso de calentadores, ventiladores, extractores de aire, entre otros sistemas diseñados específicamente para regular la temperatura del aire y hacerlo circular periódicamente para renovarlo.

En el caso específico de entornos en los que se trabaja con madera el control de la temperatura, es fundamental para la conservación del material y en esta ocasión nos enfocaremos a hablar de los métodos que existen actualmente para contrarrestar los efectos nocivos de todos aquellos agentes que dañan la madera.

Se ha identificado que los principales agentes ambientales que causan daños en la madera son los altos niveles de humedad y la exposición a la radiación ultravioleta, que conjuntamente crean las condiciones que propician el desarrollo de hongos y la aparición de insectos, siendo estos los mayores destructores de la madera. A pesar de que la medida inmediata para prevenir tal daño es evitar la exposición de este material natural a los agentes que lo deterioran, en muchas ocasiones no es posible, en específico cuando se utiliza como material de construcción, y por ello se tiene que recurrir a técnicas que permitan protegerla. En este sentido existen dos vías para lograr la protección de la madera que funcionan como medidas preventivas: un buen diseño constructivo y los tratamientos especiales con sustancias químicas. Lo ideal es que se haga uso de ambas para lograr el máximo nivel de protección, pero en todo caso se recomienda valorar qué tan conveniente resulta para el proyecto a partir de las condiciones ambientales en el que se encuentra situado.

La protección de la madera por diseño constructivo consiste en una serie de medidas que buscan aprovechar las propiedades naturales del material para reducir el efecto nocivo que los agentes ambientales que pueden dañarlo tengan sobre él. La base del diseño constructivo para la protección de madera consiste en una adecuada planeación del proyecto, y un buen diseño cuando es utilizada en construcciones arquitectónicas. Como ya mencionamos, el objetivo principal es aprovechar las propiedades naturales del natural, entre las que destaca su durabilidad.

A pesar de que el diseño constructivo es efectivo, no resulta suficiente y por lo regular se tiene que reforzar con protección química para la preservación de la madera. La protección química , tal y como su nombre lo indica, se basa en la aplicación de sustancias químicas formuladas para prolongar el tiempo de vida útil del material, mejorando algunas de sus propiedades, como la durabilidad, pues lo hacen más resistente al ataque de hongos e insectos, a la exposición a la intemperie e incluso al ataque del fuego. La protección química se aplica por lo regular a la madera empleada en espacios exteriores, y en general funciona por el aislamiento de las fibras que componen la madera.

Como ya mencionamos, lo ideal es que se conjugue la protección por diseño constructivo y la química y se tenga control sobre las condiciones del ambiente, en específico, regular la concentración de humedad en el aire, la concentración de humedad en la madera y controlar los cambios de contenido de agua en el material. Para ello, además de proteger la construcción de lluvia, filtraciones y agua capilar se recomienda utilizar calentadores y otros equipos de control ambiental, como deshumidificadores y contar con un buen sistema de ventilación pasivo o activo.

El uso de este tipo de equipos se debe contemplar como parte de la planeación y diseño de protección por diseño constructivo, y en este punto conviene tener en cuenta que, aunque la humedad es el principal enemigo de la madera, también es necesaria y si el material se seca completamente también sufre deterioro. Por ello todas las condiciones deben estar bien controladas, partiendo del análisis de las necesidades de humedad de la madera según su especie y las características climáticas del espacio en el que se encuentre.

Dentro de las medidas que se recomienda incluir como parte de protección por diseño constructivo, se encuentran las de carácter constructivo y las complementarias, las que son determinadas a partir de un análisis de las fuentes o causas de acumulación de humedad en cubiertas, muros y en el suelo, así como otras que pueden incrementar la humedad en el ambiente, tales como plantas; las tareas que se llevan al interior del espacio que desprenden vapor de agua y la deficiencia de ventilación, además de la diferencia de temperatura interior respecto a la exterior.

Después que se han detectado estas fuentes de acumulación de humedad, la protección por diseño constructivo busca hacer modificaciones en la construcción para reducir la humedad, como la instalación de tuberías de drenaje de agua, la construcción de sifones atmosféricos, el uso de sistemas eléctricos para reducir la capilaridad, impermeabilizar y reparar aquellas áreas que ya sufran un deterioro.

Una vez que se han agotado todas las formas de protección por diseño constructivo se recomienda utilizar la protección química. Para ello se usan sustancias preservantes formuladas para uso en madera y para elegir la que resulte más adecuada se tiene que consultar su principio activo, ya sea que se trate de un producto con acción insecticida o fungicida o doble, además de su naturaleza química, cuál es su presentación y cómo actúa. También es necesario considerar la categoría de riesgo de su uso y el modo en que se tiene que aplicar, el que siempre se debe respetar según las indicaciones del fabricante, ello por cuestiones de seguridad y para garantizar que resulte efectivo.

Cuando ya se hayan empleado todas las formas de protección por diseño constructivo y protección química, el control del ambiente entra en juego y con el uso de calentadores, equipos de deshumidificación y ventilación será posible crear las condiciones ideales para la conservación de la madera. Les recordamos que en H2OTEK contamos con un extenso catálogo de este tipo de equipos y pueden consultarlo en línea o bien, ponerse en contacto con nosotros para solicitar información detallada y asesoría en la elección del que se adapte mejor a sus necesidades.