Sistemas de climatización alternos: Deshumidificadores con distintas funciones y capacidades de potencia

deshumidificador

¿Qué es lo que determina a un buen desecante, quizás el precio, tal vez ahorro energético o simplemente con que cumpla su cometido, dependiendo del tamaño del negocio o la operatividad industrial? La verdad, es que se necesitan analizar varios parámetros, para poder decidir, cuál tipo de sistema de deshumidificación, sería el más adecuado.

Los parámetros de humedad para que se propicie un entorno saludable, son de entre 40 y 60%. Es posible que mediante ventilación natural, o con la función deshumidificante de un mini Split, sea suficiente para mantener dichos parámetros, sin embargo, algunas veces las condiciones nos orillarán a tener que emplear estos útiles mecanismos de climatización, dependiendo también de la región o de los procesos de producción, hablando de la industria.

Controlar la humedad relativa es muy importante, teniendo en cuenta que en tan solo poco tiempo, con una saturación atmosférica alta, la aparición de microorganismos es latente, llegando a generar disturbios en el microclima, afectando a trabajadores o personas en general. Las enfermedades respiratorias son un tema serio y más en tiempos de pandemia. Un deshumidificador ayudará a mitigar esos desperfectos ambientales, propiciando una seguridad laboral y familiar.

Por lo regular, se pueden distinguir dos tipos de funcionamiento en estos aparatos: como refrigerantes por compresor y desecantes a base de gel sílice. Los primeros sistemas absorben el aire que circunda en exteriores, para posteriormente pasarlo por filtros, luego pasando por evaporadores, hasta que llega a un punto de rocío, donde el aire se condensará y separará. El agua que se saque de ese proceso irá a un desagüe o al tanque que está en el mismo sistema para deshumidificar. Ese aire pasará por un sistema de condensación para que el mismo se caliente, recuperando así, su temperatura inicial, expulsando dicho aire hacia exteriores.

Los otros mecanismos, son los deshumidificadores que emplean gel de sílice. A diferencia del anterior, este no utiliza refrigerantes ni compresores. El proceso es que el aire es absorbido para llevarlo a un mecanismo de condensación, y ahí mismo, se comenzará a la absorción del agua; para ello, en esa parte del desecante, existe un rotor con material muy higroscópico o gel de sílice. O en su defecto, estos mecanismos cuentan con circuitos de aire, que prácticamente hacen lo mismo que el material mencionado. Por lo regular, los expertos recomiendan que esta clase de tecnología, se use en lugares muy fríos o donde impliquen procesos industriales a muy bajas temperaturas, donde las condiciones de saturación atmosférica, requieren de un rango muy bajo de humedad, que estén por debajo del 35%.

Otro tipo de deshumidificador es aquel que se requiera por su función y lugar. Por ejemplo, los domésticos, que ya son bastante conocidos. Por otro lado, los desecantes industriales poseen una capacidad altísima para la extracción de agua y humedad en esos ambientes, cuyos componentes y bases, suelen ser muy robustos, que van desde las decenas de litros de extracción por día, o con capacidades industriales de absorción de cientos de litros diarios, o hasta casi llegando a los mil.

Hay que checar los mejores tipos de deshumidificadores, dependiendo de las funciones que uno requiera, ya sea para el negocio o una nave industrial. Por ejemplo, están aquellos que además de deshumidificar, también tienen la capacidad de ionizar o purificar, con continuo drenaje de agua y humedad, a un nivel muy bajo de decibeles.

También están aquellos que poseen alta capacidad para desecar en pocas horas, con la posibilidad de temporizar el funcionamiento para que dicho sistema, trabaje sin problemas las 24 horas. Asimismo, existen los que son capaces de desecar hasta más de 100 metros cúbicos. Al final, todo dependerá del modelo y fabricante a elegir.