Seguridad en sanitización para minimizar riesgos de productos tóxicos en niños y personas sensibles

nebulizador

En épocas críticas por cuestiones de salubridad mundial, como lo es y seguirá siendo el COVID, es fundamental que existan procesos de limpieza y desinfección cada vez más rigurosos. Lamentablemente, el desconocimiento puede llevar a empeorar las cosas, sobre todo en el uso de ciertos productos que resultan contraproducentes al momento de usarlos.

Ahora más que nunca, el uso del nebulizador para sanitización de espacios es el sistema más adecuado, ya que la higiene debe ser integral en cada punto de una zona crítica, como lugares públicos o con mucha afluencia de personas, poniendo énfasis en escuelas y áreas de recreación para niños y adultos mayores.

Hay que estar al tanto de que muchos de los productos que se usan para limpieza profunda o saneamiento, suelen contener químicos tóxicos que invariablemente afectarán a aquellos que los aspiren conforme transitan por un lugar, especialmente asmáticos o con algún problema respiratorio crónico. Precisamente, se ha hallado mediante estudios de salud, que los niños son los más susceptibles a ese tipo de sustancias que se encuentran en el medio ambiente, detonando en los infantes, cuadros leves o severos de asma; a veces cuando una limpieza no se hace a conciencia, la solución sale peor que el problema.

Por ello lo mejor es tratar de usar productos más neutros o naturales para la sanitización de cualquier lugar, con ayuda de nebulizadores para que la neblina o aspersión sea eficiente en todos aspectos.

Ahora, retomando los efectos de la salud por uso de productos químicos tóxicos para el ambiente y las personas, estos no necesariamente aparecen de repente, sino que pueden tomar meses o incluso años, y más si la exposición es constante entre el hogar y el lugar de trabajo. Así que además de cambiar los hábitos de desinfección, también es necesario acudir a chequeos periódicos con el especialista.

Año con año dependiendo de la región, se registran cientos de miles de intoxicados debido a la inhalación de productos domésticos para limpieza, siendo el cloro, la sustancia más recurrente en dichos casos. Los incrementos de intoxicación van creciendo y aún más en niños pequeños y bebés, año con año. También se ha observado que la mujer embarazada constantemente expuesta a tales ‘sanitizers’, corre riesgos de que su feto desarrolle alguna dificultad de salud.

En tiendas se pueden encontrar un sinfín de productos químicos de limpieza para sanitización, unos incluso sin su etiquetado, lo que obviamente los hace peligrosos; además, es posible que algunos de esos etiquetados estén incompletos, y al no estar bajo escrutinio comercial o de salubridad, los vuelve un producto potencialmente peligroso para el humano.

Es esencial que este producto como tal, se compre siempre rotulado, con todas sus especificaciones, y que digan específicamente para qué son, si para eliminar moho, virus, bacterias, o todos. Es importante para también hacer uso cabal de los sistemas nebulizadores que se tienen a disposición, pero en el proceso, no dañar sus componentes con productos corrosivos.

El hecho de limpiar de forma superficial, es el primer paso importante para cualquier proceso de sanitización. De manera física, se debe erradicar la mugre que se impregna sobre una superficie. Aunque cabe señalar, que tal acción no garantiza una eliminación total de los gérmenes, o virus que pudieran estar postrados en material sólido o dispersos en el medio ambiente.

Los expertos en limpieza, recomiendan el uso de microfibras para erradicar el 99% de los gérmenes. Subsecuentemente, el uso de nebulizadores para desinfección profunda de dichos espacios, es el desenlace que se necesita en todo momento, sobre todo si se requiere eliminar aquellos alérgenos o el moho, generalmente los culpables de desencadenar enfermedades respiratorias.