Sanitización laboral y nebulizadores para evitar enfermedades ocupacionales con ambientes contaminados peligrosos

nebulizadores

La exposición constante y sistemática a polución en entornos laborales, es una preocupación mundial, donde si bien se están tomando las medidas necesarias, así como la divulgación de información, la otra realidad es que todavía existen ambientes laborales que resultan perjudiciales para la salud de trabajadores, donde la formación de enfermedades cancerígenas trascienden generaciones, al menos estudios científicos lo han demostrado.

Por ejemplo, se puede encontrar que los mineros de hulla, llegan a desarrollar cáncer de estómago, debido a la constante aspiración de elementos pesados, en lugares con pobre ventilación e inadecuada depuración de contaminantes. O los mismos trabajadores textiles e impresores de periódicos, que son potencialmente predispuestos a contraer cáncer de boca y faringe, por las malas condiciones ambientales.

El uso de nebulizadores industriales o domésticos, para la sanitización de áreas de riesgo, es una actividad preponderante en estos entornos, que se vino a potenciar aún más por la presencia del SARS-CoV-2 o COVID-19. Sin embargo, estas son prácticas que deberían ser programadas siempre, porque además del peligro de virus y bacterias en lugares confinados y con importante afluencia de gente, también la presencia de contaminantes metálicos y de fibras, es un tema serio.

Otros entornos laborales de riesgo, son las áreas donde hay importante presencia de acetonas, plomo, petróleo, insecticidas, dioxinas, criosotas, entre otros. De acuerdo a estudios, se han hallado pruebas de que niños menores de 14 años, han desarrollado neuroblastomas, debido a que sus progenitoras, en algún momento de su vida, estuvieron constantemente expuestas a esas sustancias; esto es una muestra del desorden genético que provocan esos contaminantes en la vida de las personas.

Lamentablemente, en muchos lugares con esa clase de polución, todavía no cuentan con una regulación eficaz para controlar esa problemática. La desinfección y sanitización por medio de nebulizadores y otros medios de limpieza industrial y laboral, deberían formar parte de programas gubernamentales y privados, para su aplicación y seguimiento en todas sus fases y por periodos.

Ahora, quizás lo más preocupante de esto, es que existen muchas más actividades laborales, en las cuales no se pueden clasificar el tipo y tiempo de exposición a sustancias que resultarían ser carcinogénicas o mutagénicas. Esto probablemente se deriva porque muchas de esas actividades resultan ser informales, a las que no se les pone la atención sanitaria adecuada, por todas las irregularidades que conllevan. Es por ello, que las personas laborando en esos ambientes, resultan igual o más afectadas que los mismos mineros o trabajadores de construcción que constantemente están expuestos a contaminantes muy peligrosos y dañinos, como la sílice cristalina. Por ejemplo, los zapateros o reparadores de calzado, que debido a las características de sus áreas de trabajo, tienden a desarrollar carcinomas en senos nasales. O los peleteros, que por los materiales con los que laboran, potencialmente llegan a desarrollar cáncer de vejiga. Los mismos huleros, que debido a las inherentes condiciones de su industria, sufren de eventuales leucemias y cánceres estomacales.

De acuerdo a los análisis derivados de estudios ambientales, se estima que tan solo el 20% de las anomalías genéticas y cromosómicas, se deberían a enfermedades hereditarias. Eso quiere decir que el resto de las afecciones cancerígenas se deberían a un origen ambiental.

En ese sentido, no solo debe haber un control en la utilización de sustancias químicas en zonas industriales y comerciales de trabajo, sino que también haya normas laborales y de limpieza, que permitan una constante sanitización de esos lugares, a través de medios de desinfección sistemáticos, como el uso de nebulizadores industriales, para la limpieza profunda que requieren esta clase de lugares.

Esto llevará invariablemente a un cuidado de salud generalizado y en todos sentidos, que también se proyectará en una buena economía y una actividad comercial e industrial sana.