Purificación ambiental hogareña con ionización, humidificación y sistemas deshumidificadores de alta tecnología

humidificadores

¿Cómo queremos percibir nuestro hogar? Pensemos por un momento que nuestra casa, oficina o donde pasemos la mayor parte de nuestro tiempo, es como un glóbulo con su propio clima, con cierta independencia del ambiente que pudiera haber en exteriores. Todo lo que suceda ahí, incidirá de buena o mala manera a cada integrante de la familia o colaborador laboral.

La Organización Mundial de la Salud ha destapado cifras alarmantes millonarias, por la mortandad en aquellas personas que siguen usando combustibles sólidos o querosenos para calentar su casa, o incluso para la cocina. De todo ese rango, las enfermedades más comunes vienen siendo neumonía, cardiopatías isquémicas, neumonías obstructivas crónicas, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón.

La misma organización de la mano con otras, hacen esfuerzos para que la gente alrededor del mundo evite el uso de estos elementos, y se cambien por otros de índole sostenible y saludable, ya sea para cocinar, iluminación y como climatización.

Dentro de nuestro hogar, existen ya muchas variantes para climatizar de forma sana, con una percepción de aire puro y la limpieza que precisa todo interior. Por ejemplo, los mecanismos de humidificación son la mejor opción para balancear la sensación térmica de una estancia, a veces sin la necesidad de usar el aire acondicionado normal, e incluso proporciona oxigenación pura y frescura ideal para toda persona, cuidando sus niveles de humedad, para no propiciar sobresaturación y una eventual aparición de microorganismos debido a dichas condiciones.

Por otro lado, el deshumidificador portátil es el mecanismo de climatización ideal para nivelar una alta humedad, usualmente causantes de altas o bajas temperaturas, dependiendo de las condiciones térmicas internas o externas. Algunos modelos también sirven para ionizar el ambiente, sobre todo cuando la casa o lugar de trabajo está en una región con altos niveles de contaminación.

Asimismo, existen elementos naturales que pueden equilibrar las condiciones térmicas y propiciar aire puro, como las plantas de interior. La misma NASA ha confirmado que la lengua de tigre es una gran adición a cualquier espacio cerrado. Las propiedades naturales de esta planta y otras similares, es la gran capacidad para absorción de material particulado suspendido, como formaldehídos y otros tóxicos. Esta clase de plantas acompañadas con desecantes portátiles o purificadores, pueden ser una gran combinación para propiciar un ambiente sano y respirable.

Los ionizadores son dispositivos que se encargan de absorber y eliminar todo tipo de contaminación que hay en interiores, aunque también existen grandes sistemas que se pueden colocar en exteriores de fábricas o centros comerciales, para eliminar pululantes de los alrededores. Estos cuentan con un sistema especializado en filtración, en donde algunos sistemas de climatización industrial, como aire acondicionado tipo chiller, o grandes deshumidificadores industriales, cuentan con un sistema ionizante, para operar todo el tiempo y a grandes cantidades. Para el hogar se pueden encontrar algunos buenos modelos, y suelen trabajar muy bien a la par de un buen aparato de humidificación o para desecar.

En tiempos de pandemia y en general, durante todos los días del año, la nebulización y sanitización de lugares es esencial para mantener nuestra ‘burbuja climática’ en las mejores condiciones posibles. Está demostrado que en muchas partes del mundo, sobre todo en las grandes ciudades, el oxígeno en estancias cerradas, llega a ser igual o más perjudicial que el aire exterior, sobre todo por el uso de dispositivos y una mala higiene del hogar. Así que, la clave está en la limpieza profunda que se le haga a una casa o lugar de trabajo, pero también con buena climatización, que sea sana en todos aspectos.

En ese sentido, tener nebulizadores o mecanismos con humidificación de calidad, así como sistemas deshumidificadores de última generación, podría hacer la diferencia entre un lugar cerrado sano y uno insalubre.