Principales fuentes de contaminación por partículas esencialmente mortales para el ser humano

nebulizadores

Sanitización y uso de nebulizador para purificación de ambientes

Una de los temas más preocupantes para la salud pública, es la incidencia de compuestos de materiales particulados en la atmósfera, no solo en intensidad de daño por sus propiedades químicas, sino también por su capacidad de permanencia en la atmósfera terrestre y en los mismos ambientes industrializados, empresariales y domésticos.

Los elementos de partículas contaminantes como el cadmio, sulfato, nitrógeno, óxidos, entre otros, suelen ser más resistentes a las precipitaciones, dependiendo de su tamaño, pero también debido a sus propiedades termodinámicas. Por ejemplo, es bien sabido que en temporadas de frío, el sulfato de amonio distribuido en atmosfera y ambientes específicos, son más concentrados y difíciles de erradicar, por sus grandes capacidades de distribución de sus masas en fases gaseosas y de aerosoles. En temporadas de calor, son menos sus concentraciones.

Es esencial medir esto de forma constante, para analizar las concentraciones de los distintos tipos de polución, dependiendo de la estación del año y sus propiedades de resistencia termodinámica. De esa forma se hará uso cabal de nebulizadores, purificadores e incluso a través de la sanitización.

Las partículas finas que son menos o iguales a 2.5 partes por millón, poseen una vida atmosférica que son capaces de durar semanas, aunque pueden ser muy solubles con ayuda de precipitaciones constantes. Se suelen transportar por cientos o miles de kilómetros. Por otro lado, las ultrafinas (0.1 PM) no tienen tanta capacidad de distribución ambiental, pero su solubilidad no está bien determinada, suponiendo un enigma en su eliminación natural; lo bueno es que su presencia atmosférica no pasa de 4 horas, cuyas acumulaciones pueden ser diseminadas con precipitaciones. Asimismo, las partículas gruesas que van desde 2.5 a 10 PM, duran también apenas unas horas como máximo, pero a su vez son muy difíciles de diluir por su alta resistencia higroscópica (humedad); son verdaderamente insolubles. La única manera de removerse es por medio de gotas de lluvia o precipitaciones secas. Su distribución puede ser de apenas un kilómetro, hasta cientos de miles, dependiendo de la presencia de tormentas de arena u otras cuestiones climatológicas.

Los entes ambientales de cada región, deben tener muy en cuenta el tipo de contaminación imperante en sus ciudades, con mediciones adecuadas por medio de instrumentos especializados, para hacer buen uso de nebulizadores y sistemas de sanitización en zonas de alta concentración contaminante, para salud de todas las personas.

Tomar en cuenta volúmenes y proporciones de las masas en materiales partículados contaminantes, es primordial para saber con qué clase de concentraciones se está lidiando. En ese sentido, hay que atribuir al menos tres distintos factores de influencia en el comportamiento y tamaño de las partículas de polución, como diámetro de la partícula, número de estas y desde luego, el área superficial donde inciden tales compuestos.

Sabiendo eso, no hay que subestimar a las partículas pequeñas, por su relativa facilidad de solubilidad o tiempos cortos de presencia atmosférica, porque estas, conjuntadas en concentraciones importantes, son capaces de abarcar impresionantes áreas superficiales, cuyos compuestos particulados dañinos, se asientan más fácilmente en superficies comunes en ciudades y zonas de alta afluencia de personas. No por nada, autoridades en muchas partes del mundo, se han dado a la tarea de sanitizar y purificar con cañones nebulizadores, aquellos lugares donde se suelen presentar estos tipos de contaminantes. Las partículas gruesas obviamente poseen más volumen, haciendo proporciones grandes de polución, pero suelen tener un número muy bajo de poluciones.

Sistemas de combustión que emplean diésel, no difundirán masas de partículas importantes, pero sí suelen distribuir altas concentraciones de compuestos ultrafinos, resultando cancerígenos para aquellas personas que los aspiren, debido a sus alveolos potencialmente dañados. Es preponderante medir concentraciones y número de material particulado sólido.