Prácticas laborales para el control de mutágenos químicos y biológicos con ayuda de nebulizadores y ventilación

nebulizadores

No solo debe haber una rotulación de recipientes en los procesos químicos, o informar a los trabajadores acerca de las sustancias peligrosas que se manipulan a diario, en industrias productoras de bienes que contienen compuestos peligrosos, como los que se hacen en tabacaleras y en productores de pesticidas, sino también debe permear una cultura de información, para que cada persona sepa qué hacer en determinadas circunstancias. Es decir, en caso de que haya contacto de una sustancia con ojos, mucosas, o se inhale o ingiera por accidente, deben estar los protocolos muy claros para las emergencias médicas, y minimizar los riesgos fatales.

Por ejemplo, cuando se trabaja con carcinógenos humanos, lo que recomiendan las autoridades, es que se dejen de lado los lentes de contacto, para que en caso de que los ojos hagan contacto con dichos compuestos, entonces su lavado sea más sencillo. O cuando se inhala, es vital retirar a la persona de esa área, para trasladarla inmediatamente a atención médica oportuna. A su vez, el lugar de exposición, habrá que limpiarlo y purificarlo, con ventilación y uso de cañones nebulizadores o similares, para una sanitización adecuada en el lugar de la contaminación.

Es importante que haya medidores de aire para medir las concentraciones de contaminantes químicos, potenciales carcinógenos para el humano. En ese sentido, la extracción localizada y la nebulización constante de estas áreas, será de gran ayuda.

Asimismo, lo mejor es usar controles de ingeniería en caso de que los niveles de polución de sustancias como el furano, sea grande. En caso de que un trabajador haya contactado con este material o uno igual de tóxico, entonces habrá que lavarse y ducharse de forma inmediata, con un lavado de toda la ropa que haya estado expuesta. Hay que recordar que este tipo de sustancias, al ser muy tóxicas y corrosivas, no tiene que haber contacto directo, porque, con tan solo estar en presencia de la misma, esta posee la capacidad de ser absorbida por la piel, incrementando el problema todavía más, debido a sus vapores.

Por ningún motivo, se debe dejar a los trabajadores que se alimenten en áreas industrializadas que manipulen sustancias químicas muy corrosivas. De hecho, en las áreas de comida en estos lugares, tiene que haber una limpieza impecable, con procesos de desinfección para minimizar a lo más bajo, cualquier riesgo de contaminación. El uso de nebulizadores y otros métodos para sanitizar, suelen ser la clave para tener todo en orden.

Hay una gran cantidad de estudios que han determinado y todavía tratan de estipular, acerca de productos químicos dañinos para el humano por su sola presencia, y el grado de afectación que causan, llegando a concluir que algunos carcinógenos pueden alterar el ADN de futuras generaciones, porque los padres han estado expuestos a esta clase de contaminación (gas mostaza, por ejemplo).

También han hallado que existen agentes carcinógenos iniciadores y promotores, donde los primeros actúan al momento de que un individuo se expone a una determinada sustancia, afectando irreversiblemente su ADN, y donde las secuelas llegan mucho tiempo después. Mientras que los segundos, actúan como catalizadores para potenciar a los iniciadores, aumentando la estimulación expresiva de los genes, con incremento en sus síntesis. Estos se combinan cuando la exposición o interacción entre ambos agentes es sistemática o repetitiva; un ejemplo claro de eso es el humo del tabaco. Por ello siempre la recomendación de dejar tal vicio que posee alta probabilidad de mortalidad.

Los trabajadores que están en constante manipulación de sustancias carcinógenas como el furano y muchas otras, si son fumadores y tomadores, los riesgos de carcinomas en pulmones, hígado y riñones, se incrementa aún más.

Es trascendental que cuando exista un derrame de alguna sustancia de este tipo, es necesario la evacuación del personal, para la posterior contención y control del percance. También se debe eliminar toda fuente de ignición, para luego pasar a absorber los líquidos con tierra o arena seca con todos los cuidados que ello implica, y luego depositarlos en recipientes muy bien sellados.

Ya para finalizar, se procede a la limpieza profunda del lugar, con productos para desinfectar y con uso de nebulizadores, para la purificación ambiental. Luego habrá que ventilar y usar los extractores para la erradicación total.