Pandemias del siglo XXI: alergias crónicas por contaminación y otros factores originados en el hogar o trabajo

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Sanitización casera y laboral con nebulizadores para propiciar salud respiratoria

Especialistas en el mundo ya están considerando seriamente a las afecciones alérgicas, como condiciones pandémicas en la era moderna. Se estima que al menos un 25% de la población mundial presenta síntomas alérgicos por muchos factores, y se teme que dichas condiciones lleguen a incrementarse hasta en un 40% en las próximas décadas.

La salud laboral o en el hogar viene en gran medida por la higiene del entorno en el que estemos. Por ello, la sanitización a través de nebulizadores industriales o domésticos, podrán hacer gran diferencia para mantener una salud laboral estable, con la limpieza profunda y un control de humedad y temperatura adecuado. Es mejor prevenir una eventual enfermedad, que tratarla.

¿Por qué aparecen las alergias? Las células y moléculas constantemente se están comunicando en el organismo, para preparar las mejores defensas ante amenazas de sustancias que son perjudiciales y hasta podrían resultar mortíferas para cierto tipo de personas, por ejemplo, las que sufren de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Estas personas en específico, poseen síntomas más exagerados ante una exposición de compuestos físicos, químicos y orgánicos.

Las capas bacterianas en las células son las que conforman un porcentaje del cuerpo humano, encargadas de repeler alérgenos dañinos. El problema radica en que dichas capas celulares se alteren en su estructura, permitiendo un debilitamiento, a causa de medicamentos o exposición sistemática a sustancias del hogar o entornos laborales. Ante estas condiciones, más las pandemias que constantemente sufre la humanidad, es preponderante contar con una sanitización y control microclimático dentro de cualquier espacio.

Nebulizadores industriales y domésticos, están ayudando cada vez más a la óptima limpieza profunda de cualquier zona pública o privada donde haya afluencia de personas, donde el intercambio de microbios es constante, sin que nos demos cuenta.

Si bien existen tratamientos antialérgicos que son efectivos, por ejemplo en aquellos que contrajeron afecciones por polvo, polen u otras cuestiones, la verdad es que no existe una garantía de que tales síntomas no persistan en un futuro o dejen tranquilo al organismo. Después de todo, el sistema inmune frecuentemente está cambiando su estructura para protección ante amenazas, las cuales son capaces de provenir de cualquier fuente.

Asimismo, es real que algunas alergias desaparecen solas con el tiempo, y sin ninguna explicación aparente. Lo más objetivo sería decir, que durante la infancia o adolescencia, esos síntomas que afectaban a la piel o vías respiratorias, en la adultez ya no se presenten por una eventual desensibilización natural del paciente hacia cierto tipo de sustancias; al menos eso es lo que los especialistas dan como explicación más lógica.

Por otro lado, también están registrados aquellos pacientes que sustituyen unas alergias por otras, es decir, cuando aparentemente desaparece una condición alérgica al polen, es en realidad porque existe una exposición a otra sustancia (ejemplo: ácaros de polvo), y así, se sustituyen a los síntomas del anterior elemento.

Como sea, es trascendental que se esté plenamente consciente de eso, con el adecuado seguimiento del médico especialista, poniendo énfasis también, a la higiene que debe imperar en un hogar o lugar de trabajo, con ayuda de sanitización con nebulizadores y control higrométrico en todo momento, para que los niveles de humedad estén equilibrados.

El incremento exponencial que se prevé para el futuro, está cimentada en razones lógicas. Los incrementos en la polución atmosférica, está provocando un aire cada vez más irrespirable, al menos en las grandes urbes. Otra razón de peso, es el efecto invernadero, que invariablemente provoca la aparición de nuevas especies resistentes al calor, que podrían ser dañinos para el ser humano desde un punto de vista atópico y respiratorio.