Minimizar problemas en instalaciones de riesgo en el sector de humidificadores ambientales y sistemas de aspersión por nebulización – 1ra parte

humidificadores

La instalación de nebulizadores o mecanismos de humidificación como parte de un sistema integral comercial o industrial, invariablemente podría implicar riesgos por un mal manejo de dichos sistemas, desde su instalación y posterior operación. El mayor problema radica en el agua que se emplea, como se puede ver en algunos dispositivos de riego, que emplean agua depurada.

Existen premisas fundamentales que se deben atender en el diseño e instalación de circuitos de agua, que se utilicen en la climatización, nebulización y en los mismo humidificadores. No solo es cuestión de hacer una elección del equipo y sus materiales, sino también de evitar a toda costa estancamientos en la circulación del agua, a final de evitar propagación de microorganismos, como la legionella.

Una de las cosas más importantes, es garantizar la desinfección y limpieza de los componentes, así como el sistema interno de un dispositivo, por ejemplo, en los tanques de un nebulizador o humidificador. Los puntos de purgación también son esenciales para mantener un sistema sano.

Para un control eficiente en la prevención de microorganismos en los distintos mecanismos de climatización a un nivel industrial o comercial, existen pautas o procedimientos que se deben seguir al pie de la letra, como uso de biocidas especiales para aquellos mecanismos, sobre todo los que se suelen usar en la industria alimentaria. Asimismo, los procesos térmicos e implementaciones de ozono, garantizarían una sanidad en cualquier aparato de clima artificial, como máquinas de humidificación y dispersión. La cloración también es fundamental en algunas instalaciones, sobre todo en medios acuáticos de pequeñas o grandes dimensiones, con tratamientos continuos que provean seguridad al personal y civiles.

Las dosificaciones automatizadas, como las que son usadas en nebulización industrial, serán siempre necesarias para satisfacer la necesidad de prevención y control de contaminación. Y como tal, estas deben estar bajo escrutinio constante en cuanto a su uso y en la calidad del agua que se usa.

Ahora, tanto en los tratamientos químicos de agua en calderas, como en los sistemas de humidificación o nebulización, hay que atenerse a productos químicos, que puedan usarse como biocidas en esta clase de sistemas. Los más conocidos, con sus respectivas marcas, están:

Desinfectantes. El producto biocida por excelencia y el más usado en todo tipo de aplicaciones, sobre todo las que tienen que ver con seguridad e higiene. Son usualmente utilizados ahora más que nunca en nebulizadores industriales, para la sanitización de espacios públicos y privados, y a su vez, empleados para la desinfección propia de dichos mecanismos, para que su uso sea limpio y seguro.

Biodispersantes. Agentes más enfocados en torres de enfriamiento, cuyas fórmulas sirven para la penetración y destrucción de películas bilógicas, que son usualmente creadas por cierta clase de bacterias.

Inhibidores de corrosión. Son como autosanitizantes para evitar la corrosión en todo tipo de metales y partes internas, de una caldera o un sistema automatizado de humidificadores o aspersores con tubería. Es un aditivo químico muy necesario en la industria, que proporciona capas protectoras en metales que están en constante contacto con agua caliente y sus subsecuentes apariciones de incrustaciones u otras suciedades.

Neutralizante. Productos sanitizantes enfocados en industrias químicas y farmacobiológicas. Se usan como descontaminantes que trabajan a la par de nebulizadores o humidificación, para diversas aplicaciones que incluyen claro está, una auto-desinfección en los mecanismos que se usen de forma constante para la limpieza y sanitización.

Ozono. Oxidante de gran potencia para industrias extractivas como la minera y de construcción. A través de humidificadores industriales o dispositivos de nebulización, desodorizarán ambientes potencialmente tóxicos y contaminantes; a su vez, se pueden utilizar para la autosanitización de dichos sistemas, a fin de evitar propagación de microorganismos por los mismos, o hasta brotes de legionella. Muy usados para oxidación de aguas contaminantes, preservación de higiene y desinfectar aguas industriales.