Los beneficios de la hidroterapia en piscina para niños autistas y proceso de aprendizaje – Segunda parte

piscina

En la primera parte mencionamos las grandes ventajas que los niños con espectro autista pueden percibir al nadar en la alberca, como una mejora en su sistema psicomotor, un mayor desenvolvimiento social, sentimientos de felicidad elevados, entre muchos otros beneficios, y más si la actividad acuática es llevada por profesionales, como los expertos en delfinoterapia.

En esta segunda parte del artículo hablaremos de los distintos ejercicios acuáticos en piscina que puede ejecutar el niño con autismo, siempre con los adecuados cuidados e instrucciones del médico y terapeutas.

Proceso para la enseñanza de la natación en piscina para el niño autista

1.- Lo que se recomienda antes de comenzar con las clases, es que los mismos padres empapen de conocimiento al niño de lo que va a hacer, para que una vez que se encuentre en el medio acuático, no se ofusque o se sienta incómodo. Esto puede ser a través de imágenes, pequeñas historias, explicarle de manera sencilla que él va a tener que hacer la actividad en alberca.

También es recomendable que se den detalles de los horarios en los que va a tener que nadar. Hacer un pequeño relato acerca del proceso sería buena idea, con su nombre, los actores que participan, y las actividades que desempeñarán cada uno; ya que se tiene definida la breve historia, entonces repetirla una y otra vez al niño en forma de relato, para que lo vaya asimilando.

Presentarle imágenes de niños y niñas nadando es muy útil porque estos pequeños suelen ser muy visuales. Asimismo, hay que tomar fotos del lugar de la terapia, tanto de la piscina, vestidores y otras áreas en cuestión, mostrárselas y que poco a poco las vaya memorizando.

2.- Llevar a tu hijo a la alberca para que reconozca el terreno y a las personas que estarán a su alrededor. Dependiendo de la necesidad del niño con espectro autista, las visitas podrían ser una sola o hasta varias veces, lo importante es que se familiarice con el entorno.

3.- Observar las clases o terapias antes. Hazle saber al terapeuta o encargado de la alberca, que solo irán a observar algunas clases antes de que el niño se meta al medio acuático; de esa forma el infante observará y tratará de emular lo que hacen sus semejantes.

4.- Uso de traje especial. Por ejemplo, el neopreno suele ser de mucha utilidad para la natación, ya que esta indumentaria se amolda perfectamente al cuerpo de la persona, además de que mantiene el calor corporal lo mejor posible, por ello el nene se sentirá más seguro.

5.- Lugar con políticas flexibles. Trata de encontrar un lugar que sea sensible y tenga flexibilidad en cuanto a sus políticas de vestimenta y procedimientos de enseñanza. Por ejemplo, si tu niño al momento de ponerle las gafas de protección responde de manera agresiva por incomodidad o dolor, pregunta al instructor qué se podría hacer. También podría haber la posibilidad de que el infante con autismo reaccione negativamente a ciertos ruidos, como el silbato del mismo entrenador, en ese sentido, encuentra la manera de que este procedimiento cambie, por el bien del menor.

6.- Adecuar técnicas adaptables. Es muy importante que el instructor o terapeuta pueda adaptar los ejercicios de mejor forma, y más si la niña autista posee ciertos problemas sensoriales.

7.- Es posible que algunos niños con el espectro autista se sientan más seguros si se les permite llevar ciertos juguetes a la terapia. Hay que preguntar a los encargados de la piscina si es posible esto; si dicen que sí, ten por seguro que las terapias acuáticas serán más satisfactorias para el menor.

8.- Crea rutinas especiales para crear un ambiente reconfortante, como poner música que sea buena para tu hija. Estas rutinas crean un proceso que normalizan las actividades.

9.- Conocer y conectar. Mientras usted y el instructor o instructora mejoren su conexión física y mental con el niño autista, en cuanto a sus intereses y demás cuestiones, entonces la terapia será una gran experiencia para todos los involucrados.

10.- Instrucciones claras para la técnica correcta. Es esencial que el instructor o terapeuta sea lo más claro y sensible con el menor, para que los ejercicios se realicen con la técnica más adecuada, y mediante repeticiones, se percibirá más seguridad en el paciente.

11.- Recordemos que para las personas autistas, el incentivo visual es trascendental, por ello te puedes ayudar de ciertos objetos como muñecos, para mostrarle la manera en que debe moverse.

12.- Reconocer sus logros. Después de una sesión en alberca y todo lo que ello implica, se aconseja que el instructor y usted como padre o madre reconozcan el progreso del menor, ya sea a través de palabras o acciones. Nunca le condiciones un regalo o manifestación de felicitación, ya que de hacerlo, lo único que lograrás es estresar a tu hijo o hija.

13.- Sigue al pie de la letra las reglas. Si bien es cierto podría haber ciertas reglas que se pueden modificar en una terapia acuática para el niño autista, es importante que respetes las instrucciones fundamentales de la terapia y la alberca en general, para que no haya accidentes que atenten contra la salud del pequeño.