Infectividad o transmisibilidad de virus patógenos en ambientes con más humedad

humidificadores

Humidificadores para propiciar saturación atmosférica que inactiva influenza y otras enfermedades

La nariz del ser humano es el mecanismo natural para el tratamiento del aire que se respira, reteniendo en mucosas y vello, una gran cantidad de agentes contagiosos que son normalmente dañinos para las personas. Por ello, la importancia de la humidificación en cualquier ambiente, para que no haya sequedad en mucosas que impidan su funcionamiento natural.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional en los Estados Unidos, han hecho una gran cantidad de estudios, respecto a los patógenos que son esencialmente peligrosos para la raza humana. De dichos estudios, se ha demostrado que la influenza se puede mantener limitada cuando en el ambiente existe una saturación atmosférica de 40% o más.

Para ello, se han hecho pruebas con maniquís mecánicos en habitaciones aisladas y herméticas. Cuando dicho muñeco dispersó los aerosoles con el virus potencialmente transmisible, en un rango de humedad específico, se halló que la influenza se comportaba muy diferente dependiendo del ambiente.

El aire de la habitación tuvo una infectividad de hasta un 77% cuando la dispersión del virus por el maniquí en dicha área, estaba con una humedad relativa baja, por debajo del 23%. Por otro lado, cuando el rango de saturación atmosférica estaba por encima del 43% con ayuda de humidificadores, la transmisibilidad y dispersión de los aerosoles de la influenza, disminuyó notablemente hasta un 15% mínimo y un 22% máximo.

Los científicos descubrieron de manera fehaciente y mediante diversos estudios, que la inactivación del virus de la influenza sucedía muy rápido apenas el maniquí mecánico dispersaba la niebla patógena en el cuarto de seguridad, siendo los primeros quince minutos, el tiempo crítico de la aminoración del efecto.

Por ello, las conclusiones son claras, mostrando que al mantener una humedad mínima de 40% con humidificación, en cualquier entorno cerrado de trabajo o en el hogar, reducirá notablemente la transmisibilidad de la influenza en estado de aerosol.

Las estadísticas económicas indican que uno de los factores principales de ausentismo laboral, que se traducen en días laborales perdidos globales, se relacionan directamente con enfermedades respiratorias, incluyendo la gripe, resfriado y la influenza. Esto afecta invariablemente a cualquier economía de un país, que anualmente llegan a reflejar pérdidas en millones de pesos o cualquier otra moneda en cuestión.

Es por ello que es trascendental que los niveles de humedad se mantengan en niveles propicios en entornos de trabajo y en la misma casa, sabiendo que algunas personas como abuelitos o niños pequeños, podrían ser más susceptibles a todo tipo de afecciones.

El humidificador e incluso sistemas nebulizadores, son ejemplos claros de alternativas de climatización, que tienen todavía más importancia en entornos muy específicos, como hospitales, clínicas y laboratorios. Es esencial que se instalen mecanismos tan útiles, con una adecuada planificación en áreas especiales, donde pudiera haber focos de contaminación riesgosos para trabajadores y civiles.

No hay que caer en el error de reducir los costos operativos, con tal de ahorrar energía eléctrica en el uso de este tipo de climatización, como humidificadores y purificadores, ya que los cambios climáticos en un lugar cerrado podrían pasar desapercibidos en muchas ocasiones, hasta que se empiecen a notar molestias sistémicas en los colaboradores, debido al mal microclima.

En este tema también entra el diseño arquitectónico de los edificios que van a ser poblados por una cantidad importante de personas. No solo se deben ver cuestiones acústicas, de iluminación, ahorro energético y funcionalidad espacial, sino también factores de climatización que embalen perfectamente con la edificación en todos sentidos, donde humidificadores o purificadores se puedan combinar muy bien con la ventilación natural del edificio.

La humedad ambiental es quizás, el elemento más esencial en la actualidad en cualquier entorno cerrado, de acuerdo a los estudios que se han hecho en cuanto a la salud ocupacional.