El peligro de los gérmenes y bacterias en el agua de piscina y cómo eliminarlas con limpieza, filtración y desinfección – Primera parte

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La importancia del mantenimiento de la alberca

Cuando estamos en plena época primaveral, es inevitable la necesidad de refrescarnos, y qué mejor que hacerlo en una cómoda piscina, sin embargo, también hay que estar alerta a la suciedad que pudo haber acumulado durante el invierno, o cuando lo guardamos por mucho tiempo. En caso de no haberla cubierto con alguna lona especial o con domos de protección, entonces debemos asegurarnos de tener el agua fresca y limpia, antes de darnos el tan anhelado chapuzón.

Por ello, es esencial que a la mínima suciedad que se presente en la superficie de la pileta, la eliminemos por completo, a través de skimmers u otros elementos propios del mantenimiento. Si no hacemos esto con regularidad, los distintos depósitos, como hojas u otras partículas flotantes, se irán hundiendo poco a poco hasta llegar al fondo de la alberca, deteriorándose poco a poco, hasta que se formen las indeseables y peligrosas bacterias.

Para hacer un óptimo mantenimiento de piscinas, es necesario acudir a tres pasos: la limpieza superficial, filtrar mediante varios métodos, y por último, desinfectar el agua a nivel molecular. Solo así estaremos seguros de que pequeños y grandes naden seguros. A continuación, describimos los pasos.

Cómo se hace la limpieza superficial de piscina

Hay dos métodos, el manual y el automático. El primero, es mediante uso de redes para atrapar hojas e insectos, o también a través del antes mencionado skimmer. El segundo método es por producción de corrientes continuas en la superficie del agua, para ello, la pileta deberá contar con salidas a los lados, para que la acumulación se recoja después, ya de forma manual.

Cuando la superficie esté limpia, se procede a remover la suciedad del interior de la alberca, para ello, lo que se aconseja es usar el limpia-fondos, los cuales pueden ser manuales o automáticos. Estos elementos se encargarán de aspirar la suciedad más notoria, para luego filtrar el agua que se haya aspirado, y así regresarla al área acuática.

Después de haber hecho la limpieza, ahora pasamos a la filtración. Este proceso es muy importante, porque así se eliminan esas impurezas que son más complicadas de observar a simple vista, como cabello, vello, mucosidad e incluso restos de piel por parte de los usuarios de la pileta. Esta turbiedad se tiene que limpiar.

Cómo filtrar el agua de piscina

Para esto, necesitaremos filtros especiales, que ayuden a erradicar las impurezas anteriormente descritas. Dependiendo del tipo de filtro, así como su marca o modelo, hará el trabajo con diferentes resultados.

Un ejemplo, son los filtros de arena, ideales para grandes zonas acuáticas. Estos posiblemente, son los más usados en áreas acuáticas residenciales, y es que son muy prácticos en su funcionamiento, filtrando grandes cantidades de agua, aunque hay que decir, que debido a esto, también es probable que dejen pasar muchas partículas, que luego quedarán suspendidas, así que hay que fijarse en el modelo y marca. Asimismo, se limpian fácilmente cuando ponemos a funcionarlos en sentido inverso, y a su vez, su mantenimiento no será un problema, porque la arena se puede cambiar en un lapso de cinco a diez años, dependiendo del uso.

Por otro lado, los filtros de cartucho, son comúnmente empleados en albercas desmontables. Fáciles de instalar y con capacidad de retención superior a los filtros de arena, ya que son aptos para filtrar hasta 10 micras. Una desventaja frente a los de arena, es que son más lentos en su funcionar, por ello es que lo más recomendable, es que se usen en albercas de menor tamaño.

En el siguiente artículo, seguiremos describiendo el proceso, así como más opciones de filtración y desinfección.