Cómo rehabilitar una rodilla después de una artroplastia a través de la natación en piscina

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La alberca es un espacio lúdico para todas las personas (incluso hasta para algunas mascotas), sin embargo verla solo así sería superficial. A lo largo del tiempo se ha comprobado que la natación o la ejecución de cualquier ejercicio acuático es muy importante para rehabilitar el cuerpo después de alguna lesión muscular, de huesos, o incluso pueden ser útiles para tratar ciertas enfermedades cerebrales.

Cuando se hace una sustitución parcial de rodilla, es muy probable que el proceso de rehabilitación y sanación sea más rápido y sencillo, en comparación de sustituir por completo la rodilla. Como sea, en cualquiera de los dos casos, debemos seguir las indicaciones médicas post-operación como alternativas de rehabilitación, y también debemos saber en qué momento podemos ingresar a una piscina, así como conocer la cantidad y tipo de ejercicios acuáticos que podremos realizar.

Está claro que cada persona es diferente en cuanto a la recuperación de un reemplazo de rodilla, dependiendo de la edad y capacidad regenerativa; por lo general puede llevar de un mes a mes y medio, más o menos. Asimismo hay que ser realistas, y es que es probable que una operación de rodilla como tal, merme las capacidades atléticas, por lo que el fortalecimiento de los músculos de esa zona es esencial después del procedimiento médico. Antes de siquiera pensar en regresar a la alberca para reanudar nuestras actividades, es trascendental seguir el plan de un fisioterapeuta, ya que de hacerlo bien, es más probable que el regreso a la piscina sea en gran forma, sin que se presente una rigidez o dolor.

La importancia de proteger las articulaciones de la prótesis de rodilla mediante ejercicios de bajo impacto

Los ortopedistas y otros especialistas estipulan que actividades o ejercicios aeróbicos de alto impacto, como saltar y correr, repercuten de manera seria en las articulaciones de la rodilla reemplazada. Para que los cojines artificiales de la rodilla no sufran daños, lo mejor es usar la alberca, ya que las propiedades de flotación en un medio acuático aislarán y protegerán a nuestro reemplazo; para ello se aconseja ejecutar estiramientos en una piscina de poca profundidad. Solo hay que seguir las indicaciones médicas post-quirúrgica.

¿Cuáles son los mejores ejercicios en piscina para la rodilla después de una operación?

Nado libre.- Este ejercicio siempre será recomendado para las personas que busquen fortalecer músculos y articulaciones del cuerpo. Es por ello que un ejercicio como este, al ser de bajo impacto, la rodilla se verá beneficiada en todos aspectos, no solo al cuidarla de ser maltratada en su prótesis, sino que además podremos fortalecer los músculos que rodean a la misma. Se puede emplear un flotador para tener un mejor control de nuestros movimientos.

Caminata. Dentro de la alberca hay que encontrar un área que no sea profunda, es decir, de preferencia que el agua nos llegue a la cintura. Posteriormente empezamos a caminar de un extremo a otro, lentamente, sin prisas; se notará de manera inmediata el impacto positivo en nuestras articulaciones.

Levantamiento de rodilla. Para esto, nos ubicamos en una orilla de la alberca, apoyando ambos codos en la misma, luego levantamos la rodilla levemente, hasta que llegue a la altura de nuestro abdomen, como si estuviéramos pedaleando una bicicleta; esto de manera lenta y pausada.

Nadar bocarriba. Aquí usaremos tanto piernas como brazos para impulsarnos, sin embargo solamente haremos el movimiento de pantorrillas, tratando de nunca doblar las rodillas.

Los ejercicios que impliquen un movimiento excesivo de rodillas no son muy recomendable, al menos en un inicio, como la patada de látigo. Igualmente no es buena idea emplear aletas para impulsarnos, porque solamente se sobrecargarán las articulaciones.