¿Cómo mejorar fertilidad, embarazo y parto de la mujer a través del baño de vapor o temazcal? (Desde un punto de vista antropológico)

baño de vapor

Desde tiempos prehispánicos, las diferentes culturas que convivían en nuestro actual México, han visto al baño de vapor o temazcal, como un centro o recinto de sanación importante, a todos niveles: físicos, mentales y hasta metafísicos, a tal grado, que era muy común relacionar esta clase de ritual sagrado, con la fertilidad y el embarazo de nosotras las mujeres.

En otras palabras, existen muchos secretos beneficiosos de un temazcal o baño con vapor, se pueden remontar desde culturas muy antiguas, y con un punto de vista antropológico, que sin duda nos ayudará a entender todo lo que implican tales sesiones milenarias.

Es verdad que tales rituales de sanación, se encuentran mejor justificadas en comunidades o poblaciones, donde la salud pública está ausente de forma transitoria o incluso permanente. En tales comunidades, el ritual del baño de vapor, va más allá de lo que pudiera estipular la ciencia, ya que forma parte muy importante del consciente colectivo de esas personas.

Es normal que al temazcal y al vapor en sí, se les considere como un espacio de sanación, que atiende todos los puntos sensibles de la gente. Se puede decir que, los antiguos lo veían como una manera de renacer a nivel material y espiritual.

Ahora, para los especialistas alternativos o curanderos, el baño húmedo o temazcal, adquiere una mayor significancia para las mujeres que desean embarazarse, y es que antes se entendía que una eventual infertilidad, se debía a una frialdad en el vientre femenino, y más aún, después del primer parto.

De acuerdo a Katz (1993), desde el punto de vista mixteco, durante los años fértiles de la mujer, al vientre se le ve como algo caliente y húmedo, por lo que la sexualidad de las féminas es fiel representante de tal concepto, después de dar a luz, se temía que el vientre de la mujer se enfríe y se seque, y que la única manera de evitar esto, es que nosotras nos alimentemos con comida saludable y caliente, y además, que nuestro cuerpo reciba un baño de vapor o temazcal, esto para recuperar el calor y humedad que caracteriza a nuestro vientre.

Estas culturas consideran que durante el proceso de embarazo, la mujer está en un estado de impureza, es por ello, que el baño húmedo, es un ritual de purificación, por la cual debemos pasar después de haber dado a luz, e incluso durante el proceso de embarazo, de hecho, era aceptable que a partir del cuarto mes de gestación, la mujer tomara la sauna húmeda en el temazcal o un recinto similar. El proceso del ritual se le adjudicaba a la diosa Cihuacóatl, la patrona de los baños de vapor y las parteras.

Tales prácticas prehispánicas, se conciben esenciales para el género femenino de dichas culturas, y es que, de acuerdo a Parto (2009), el esfuerzo que realiza la madre en las labores de parto, son tan intensas que, cabe la posibilidad de que la mujer, padezca ciertos trastornos port-parto, y de no atenderse, pueden desembocar en una eventual esterilidad, dificultando futuros partos.

¿Cómo funciona el proceso de baño de vapor en la mujer que acaba de dar a luz?

Es simple, y todo esto se realiza en el periodo del puerperio, es decir, el tiempo que le sigue al parto para la recuperación corporal y mental de la madre que ha dado a luz. Primero, se toma la sauna húmeda, teniendo mucho en cuenta las plantas que se usarán; estas deberán estar calientes. En la segunda etapa, se deberá meter a la tina con agua caliente y la infusión de hierbas.

Para finalizar, el especialista se tiene que asegurar que los síntomas de dolor e inflamación se aminoren o se eliminen por completo. En esta parte, es importante que la piel recobre su fuerza, pero no solo eso, también es esencial que el estado de ánimo de la madre mejore en su totalidad.