Cómo cultivar lechuga casera por medio de hidroponía – Segunda parte

humidificador

En la primera parte de este artículo describimos paso a paso el proceso de cultivo de lechuga casera, donde teníamos que elegir el tipo de lechuga a cultivar, la implementación del método de hidroponía, seleccionar los medios de cultivo, elegir el contenedor adecuado, la implementación de armazones flotantes, emplear la bomba para acuario, implementación del agua con sus respectivos nutrientes, la creación del vivero, el uso de algún humificador, entre otros aspectos.

Ahora, en esta segunda parte, veremos la mejor forma de cuidar nuestros cultivos de lechuga, durante su crecimiento hasta su cosecha, donde la temperatura y humedad se vuelven elementos esenciales para el desarrollo de la legumbre.

Cuidado del proceso de la lechuga durante su crecimiento y la importancia de la temperatura y humedad

  1. Cuidado de la germinación

Para que nuestras lechugas inicien con un germinado óptimo, tendremos que regar el vivero, dejando un día, así como mantener el área con buena iluminación. En ese sentido, lo ideal es que la lechuga absorba luz solar directamente, siempre asegurándonos de que la temperatura a su alrededor sea de 18 a 26 grados centígrados; se recomienda instalar un termómetro en el área para medir con exactitud los rangos de temperatura, ya que es esencial para el germinado, y si lo creemos pertinente emplear alguna calefacción o aire acondicionado, para controlar los niveles, también el humidificador podría ser útil. Si nuestras plantas de lechuga empiezan a mostrar cuatro hojas y una medida de cinco centímetros de alto, significa que vamos por buen camino.

  1. Trasplantación de las lechugas al tanque

De forma muy cuidadosa, transportaremos las lechugas una por una desde sus celdas hasta las macetas, con cautela y sin manipularlas con fuerza. Tendremos que ubicar lo más preciso posible los recipientes con los huecos que previamente perforamos en la estructura flotante, ahora sí, podremos colocar las plantas en el tanque.

  1. Iluminación fluorescente para las plantas de lechuga

Una ventaja de la lechuga es que no precisa de iluminación intensa o constante, con que reciba luz fluorescente de diez a catorce horas será más que suficiente. Aconsejamos que sea una iluminación con fluorescencia ya que no es cara y su consumo energético es relativamente bajo, además de que produce una cantidad de calor considerable.

  1. Control de temperatura

23 °C en el día y 12 °C en la noche. En esta fase debemos tener mucho cuidado de controlar la temperatura, ya que de no hacerlo adecuadamente, nuestra lechuga se podría dañar o por otro lado, florecer, lo que definitivamente no queremos porque al momento de consumirla en nuestros platillos, se presentará un sabor amargo. Para ello se recomienda el uso de algún termómetro, para mantener un control adecuado. Es obvio que a comparación de otras plantas, la lechuga necesite de entornos más fríos en esta etapa, por lo que en caso de necesitarlo, podríamos usar una especie de ventilación, aire acondicionado o humidificador, para mantenerlas siempre frescas.

  1. Control de pH

Medir constantemente el pH de nuestro cultivo de lechuga es fundamental para la obtención de una buena producción, si lo hacemos correctamente, sabremos la real capacidad de absorción de nutrientes de nuestra planta. Hay que emplear una tira de papel especial para la medición, siempre asegurándonos de que la lechuga se encuentre entre una ligera acidez y una neutralidad (5,5 – 6,5 de pH). Nota: se pueden comprar reguladores de pH para la corrección de niveles en el momento que se necesite.

Cosecha de lechuga

  1. Consumo de lechuga

Cuando pasen de cinco a seis semanas, y con los cuidados adecuados, significará que la lechuga estará lista para consumirse. Ahora bien, tenemos la posibilidad de que esas mismas plantas sigan produciendo hojas de lechuga, entonces solo debemos arrancar las hojas externas y dejar las internas, para asegurar un crecimiento posterior.

  1. Desprendimiento mesurado de hojas de lechuga

Si posees una producción importante de este vegetal, lo importante es sacar las hojas con paciencia y discreción, no queremos tener exceso de lechuga para consumo y tener que dejarlo echar a perder, o incluso no contar con hojas para su uso.

  1. Temperatura fría y uso de humidificador para mantener el cultivo fresco y húmedo

Si no piensas consumir la lechuga una vez que está completamente desarrollada, o tienes exceso de plantas y no sabes qué hacer con ellas, lo mejor es guardarlas en un ambiente muy frío y húmedo. En ese sentido si no se cuenta con un refrigerador lo suficientemente grande, lo mejor es modificar un área para su almacenamiento, por lo que necesitaremos de humidificadores y sistemas de ventilación para crear un ambiente fresco, de hacerlo, podremos estar seguros que por lo menos nuestra lechuga estará a salvo por un mes.