Recomendaciones para purificar la casa mediante una sanitización y frescura ambiental

nebulizadores

Uso de purificadores de aire y nebulizadores de desinfección para mantener un aire limpio y fresco

El aire interior de una casa u oficina puede ser igual de dañino que el aire exterior o incluso peor. Un aire contaminado en interiores, puede derivar o reforzar aquellas patologías respiratorias de cualquier persona, inclusive siendo la más sana.

Las partículas dañinas más comunes que se han podido encontrar en una vivienda o edificio, son el benceno, formaldehído, monóxido de carbono, naftaleno (derivado de combustibles y altamente volátil), óxido de nitrógeno, plomo, radón, plaguicidas organofosforados, humo de cigarro, entre otros.

Todos estos contaminantes y más, andan pululando libremente en lugares que se pueden considerar normales, pero que de forma más profunda, posean problemas de renovación de aire y que además, no tengan la higiene adecuada. En ese sentido, es fundamental encontrar la forma de incentivar una purificación ambiental esencial, sobre todo en áreas comunes con niños o ancianos.

Humidificador/deshumidificador

Estos dispositivos trabajan con mecanismos que permiten una absorción o difusión de partículas de agua pequeñísimas, que determinan la sensación térmica de un ambiente. Estos aparatos son muy útiles al momento de controlar una temperatura a la par de la ventilación, para generar un ambiente confortable y respirable, según sea lo que se necesite. Algunos de estos mecanismos, pueden funcionar como ionizadores ambientales, para la purificación ambiental.

Purificadores de aire

Sistemas que ayudan a depurar el aire, mediante una filtración de contaminantes. Suelen combatir efectivamente al polvo, ácaros, polen, humo de cigarro, entre otros. Dependiendo del modelo, también podrían ser efectivos contra partículas compuestas por otros elementos más pesados. Es necesario elegir el mejor aparato, para que no consuma demasiada energía y que además ejecute muy bien su propósito.

Nebulizadores portátiles o fijos para sanitización ambiental

La desinfección de superficies es una actividad que se está volviendo esencial por el nuevo coronavirus COVID-19, y otras pandemias que posiblemente estén por llegar. Precisamente estos sistemas ayudan a eliminar los óxidos, formaldehídos y otros compuestos físicos, químicos o biológicos, que poseen una naturaleza más resistente y que son difíciles de capturar por sus ínfimas mediciones.

Aunado a una buena ventilación y purificado de aire a través de otros dispositivos, es fundamental realizar una desinfección concienzuda de todo determinado lugar, tanto en el aire como en las mismas superficies. Por ello, los nebulizadores para sanitización se pueden hallar de forma portátil, para una limpieza profunda de todas las áreas, o incluso se pueden adaptar a otros sistemas más fijos, para que la desinfección sea constante y profunda.

El ser humano pasa la mayor parte del tiempo en interiores, y ahora aún más por las condiciones pandémicas, como el COVID-19. Pero no solo es respirar el aire que se encuentra en un ambiente interno, sino el contacto que se tiene con todas y cada una de las superficies; además con el factor de convivencia con otras personas en la casa o lugar de trabajo.

El uso de nebulizadores para desinfección caseros o industriales, se está volviendo una necesidad inherente para obtener una limpieza y sanitización primordial en todas las áreas. La casa y oficina, deben poseer una higiene impecable.

Percepción de calidad del aire interior

Si bien es cierto que en áreas comunes de una vivienda u oficina, no existe una diseminación contaminante importante, comparada con ambientes más industrializados, la otra realidad es que la percepción individualizada de cada persona, puede diferir drásticamente. Es decir, alguien podría percibir un daño por respirar el aire donde está, mientras que otra persona puede estar como si nada. Lo peor de esto, es que el daño se podría estar dando de manera sistemática, sin que el afectado sea plenamente consciente hasta después de varios días o hasta meses.

Después de todo, no hay que olvidar que las condiciones de temperatura y humedad, pueden matizar o disfrazar un poco la mezcla de los distintos contaminantes que proliferan, que aún en muy bajas concentraciones, implican un daño que puede ir escalando poco a poco, dependiendo de cada individuo.