El peligro de los gérmenes y bacterias en el agua de piscina y cómo eliminarlas con limpieza, filtración y desinfección – Segunda parte

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El filtraje en las albercas es esencial dentro del mantenimiento, ya que no tener cuidado con esto, nos podría generar costos muy altos al tener que cambiar partes importantes, además, de que es peligroso para las personas y sobre todo los niños, por todas las bacterias y demás suciedades que se pueden contraer en dichos medios acuáticos.

Hablamos de los distintos tipos de filtros, como los de cartucho y arena. Ahora veremos otros procesos de filtración en cuanto a tiempos y métodos alternativos de desinfección.

La utilidad de los filtros de diatomea para la alberca

Estos son filtros hechos a base de algas fosilizadas y de un tamaño microscópico. Excelentes para capturar partículas complicadas y porosas con una capacidad para retener de 1 a 5 micras, dejando el agua de pileta con buena pureza y cristalina. Son excepcionales filtros para interiores, y aunque se consideran de lo mejor en el mercado, también se debe decir que son productos algo costosos.

¿Cuál es el tiempo necesario para la recircular la filtración en la piscina?

Los tiempos son muy relativos, y primordialmente dependen del tipo de alberca, dimensiones, y desde luego, la capacidad y calidad de los equipos para filtrar las suciedades en el agua.

Es necesario contar con una bomba de buena potencia, unos filtros con capacidad eficiente de filtrado, y un vaso con la profundidad suficiente para la limpieza. Lo normal es que, este último elemento cuando tenga su capacidad máxima, pase el agua para el filtrado, esencialmente a esto se le llama tiempo de recirculación del agua. Tal recirculación se debe hacer cada cuatro horas en albercas con más de un metro de profundidad, y una hora para medios acuáticos estilo chapoteaderos o que solo son decorativos del hogar. En cuanto a la eficiencia de filtrado en tiempo y consumo energético, será mejor si los equipos de filtración son de mayor calidad.

Tipos de desinfección para piscinas

Este paso del proceso para el mantenimiento del agua de la pileta es esencial, y el uso de tales desinfectantes se requerirá en menor o mayor medida, dependiendo de la capacidad de los sistemas de filtración, es decir, que entre mejor sean estos, entonces, la cantidad de antisépticos que necesitemos será menor, ahorrándonos algo del gasto en mantenimiento.

Desinfectar la piscina con cloro

Es la manera más usual de desinfección en cualquier medio acuático recreativo o deportivo, y aunque es efectivo, se deben cumplir ciertas condiciones, como la nivelación del pH del agua (rango de entre 7 y 7.2), antes de siquiera meter las pastillas. Ya sea a través de los tipos dicloro o tricloro, estaremos seguros de una óptima desinfección. Por otro lado, tal vez un inconveniente sea la toxicidad de este compuesto, después de todo, contiene triazinas (CNOH) que son altamente tóxicas, por lo que su manejo debe ser con el mayor de los cuidados; además, también poseen cloraminas, que suelen irritar las mucosas y vías respiratorias, pudiendo generar así, problemas respiratorios en personas muy sensibles, por lo que se recomienda usarlas con precaución, o con la ayuda de profesionales, que sepan medir con exactitud lo que necesita el agua

Uso de electrolisis salina para desinfectar la alberca

Este es un sistema muy especial. Su labor radica en usar electrodos de titanio para que se creen corrientes eléctricas, que a su vez generarán iones negativos de cloruro y iones positivos de sodio. De tal electrolisis se derivará sosa y ácido hipocloroso (HClO), los compuestos encargados de la oxidación bacteriana en la alberca; una vez que las bacterias desaparecen, se formará el ácido clorhídrico (HCl), que al reaccionar con la sosa, se producirá agua y sal, dejando la pileta lista.

Bromo, ozono y luz UV para la desinfección de la piscina

Estos son métodos muy oxidantes de las bacterias. Primero, el bromo en forma de granos o pastillas, podrán cumplir cabalmente su función, además que es más flexible su enlace con el pH de la pileta. Otra ventaja es que no son irritantes. Sin embargo, este elemento al ser corrosivo, podría dañar elementos metálicos.

El ozono es un excelente desinfectante, pero incapaz de lograr una consistente limpieza del agua, por lo que será probable que tengamos que emplear otros productos químicos, aunque en cantidades muy menores a las que usualmente usaríamos. Si bien es altamente eficaz contra los gérmenes, la verdad es que requiere de alta inversión y una instalación extra.

La utilización de luz ultravioleta se considera como un apoyo a los procesos de desinfección antes mencionados. Lo que harán los rayos UV, es que impedirán la reproducción excesiva de gérmenes al alterar su composición genética. Además, también contrarrestarán las cloramidas y otros compuestos derivados de los deisnfectantes, sin duda es un excelente complemento.