Beneficios ecológicos y económicos de tener una piscina con agua de mar

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Los niveles de agua dulce de los mantos acuíferos del planeta se vacían cada vez más, y a eso hay que añadirle las prolongadas sequías que se manifiestan cada año, aunado a la creciente población mundial, lo que nos lleva a un ciclo de recuperación del agua cada vez más lento.

Por ello, especialistas de todo el mundo se han dado a la tarea de tratar de corregir o prevenir tal problemática, tomando en cuenta que un tema relevante es el desperdicio de agua que se tiene que hacer para tener la alberca en su punto, a través de sus mantenimientos. No es raro que se puedan encontrar sistemas muy sofisticados, que a decir verdad necesitan de una importante inversión, pero que sin duda ayudan a que una piscina sea lo más ecológica posible, a través de la recirculación o reciclado del agua, o incluso usando otros métodos más innovadores, como los cloradores salinos, que solo son empleados en agua salada o de mar.

¿Qué son los cloradores salinos y cómo ayudan para mantener la piscina de agua de mar en buen estado?

Existe una diferencia puntual entre una alberca regular que utiliza agua dulce, y una que funciona con “agua de mar”. Una pileta que tiene agua normal, emplea cloro ya sea en polvo o pastillas para mantener el medio acuático higienizado y en perfecto estado. Por otro lado, una alberca con agua de “mar” o salada, solicita de cloradores salinos para aprovechar la sal que se encuentra dispersada en el agua, y así, obtener el cloro que se necesita para mantener la pileta en su punto.

La clave de la obtención de cloro por parte de los cloradores, es a través de la electrólisis, esto, prácticamente hace que la disolución del agua sea exacta, y así, la desinfección sea lo más efectiva y eficiente posible.

Beneficio ecológico. Lo fantástico de esto, es que este tipo de método o proceso invariablemente repercute en el cuidado del medio ambiente, porque los cloradores producen hipoclorito, que una vez hecho su trabajo, se descompondrá de forma natural, para pasar a ser de nuevo sal. Definitivamente, estamos hablando de un ciclo ecológico perfecto, donde casi no habrá desperdicios en agua y aditamentos.

Tales piscinas con agua salada se pueden adaptar a cualquier tipo de formas y composición, en ese aspecto, no difiere mucho de los medios acuáticos normales o convencionales. Podemos encontrar albercas con agua de sal, construidos de gresite, cemento, e incluso hecho con otros materiales. Los alrededores tampoco se verán afectados, por lo que se puede añadir pasto, madera, y hasta arena, en fin, lo que se desee para tener una decoración de ensueño para la pileta de agua de “mar”.

Al contrario de lo que muchos pudieran pensar, el agua salada para alberca no resultará dañino para la piel, de hecho, algunos deportistas de alto rendimiento o nadadores, han manifestado que prefieren practicar en este tipo de medio acuático lo más que se pueda. Además, los niños no sentirán esas irritaciones, que muchas veces sí se sienten en piletas normales de agua que contienen un cloro excesivo.

Otro aspecto importante de las piscinas saladas, es que no precisarán de mantenimientos que impliquen el uso de químicos, que pudieran resultar dañinos para algunas personas al momento de su manipulación. Además, su automatización a través de los cloradores salinos, permitirán que se generen ahorros en personal de limpieza. Se podrán ver ahorros sustanciales en todos sentidos.

Otra cosa a tener en cuenta, es que a diferencia del agua, las sales no se evaporan, así que si en algún punto del tiempo, necesitamos añadir más agua, la cantidad de sales seguirá constante, aunque claro, la pérdida de las mismas, pasa cuando ingresamos y salimos de la alberca; en ese sentido, dependiendo del uso, el agua precisará de cantidades extras de sal, pero es un gasto mínimo a comparación de los mantenimientos antes mencionados.

Es verdad, reiteramos que la inversión inicial puede ser importante, pero hay que pensar en todas las ventajas que acarrean en un futuro inmediato. Es una gran opción en lo económico y ecológico.