Atmósferas controladas y modificadas para la etapa de postproducción del lichi

humidificadores

Control climático con humidificador para evitar transpiración de frutos agropecuarios

La creación de atmósferas adecuadas para la prolongación de vida útil del lichi, que, a su vez, conserve el color rojizo llamativo, y se mantenga pulposo en su interior, es una tarea trascendental que productores ayudados por la ciencia, han tratado de ejecutar de la mejor forma. Es un proceso que permitiría evitar masivas pérdidas postcosecha, aminorando los golpes económicos derivados de ello, beneficiando a productores y comerciantes.

Definitivamente, una parte esencial de todo esto, es el control atmosférico en cuanto a la humedad y temperatura, para evitar críticas transpiraciones que pongan en juego la calidad del producto. Los humidificadores son excelentes aliados, así como el enfriamiento, el control de dióxido de carbono, nitrógeno y oxígeno dentro de un ambiente equilibrado.

Atmósferas controladas y modificadas en el lichi

Con el uso adecuado de tecnología, se pueden modificar los porcentajes de oxígeno y dióxido de carbono, para evitar altas tasas de respiración del fruto; esto llevará a un retraso de la maduración reduciendo el metabolismo de la fruta, y de los eventuales microrganismos potencialmente peligrosos para el desarrollo de lichi. Generalmente para ello, se necesitará reducir el oxígeno y propiciar mayores porcentajes de CO2.

La atmósfera controlada es el manejo de concentraciones gaseosas, en rangos que permitan el óptimo desarrollo del lichi y otros frutos similares. Es la contraparte de la atmósfera modificada, que emplea el intercambio de gases entre los envases equilibrados para la respiración del producto.

Son varios los factores a considerar para el almacenado de frutos como el lichi. Además de la humedad y temperatura al ser parámetros fundamentales, también debe tomarse en cuenta el tiempo, niveles de etileno, y porcentajes de O2/CO2. Ahora, para generar las mejores atmósferas controladas o modificadas, también tendrá mucho que ver la especie del fruto, y su natural madurez de acuerdo a su exposición. Esto se complica todavía más, sabiendo de las condiciones climáticas a la que es sometido un fruto de esta clase, durante sus distintas etapas de postcosecha, como el almacenamiento, transportación y la exhibición para su posterior consumo. Esta cadena después de la cosecha, se tiene que manejar concienzudamente, sobre todo en temperatura y humedad, con métodos tradicionales e incluso ayudados con humidificadores.

Dentro de las atmósferas modificadas, se han notado resultados muy positivos y palpables, al retrasar la decoloración natural del lichi. Esto se logra con establecer rangos de oxígeno y dióxido de carbono que no superen el 5%. Asimismo, la humedad debe de estar por arriba del 90%, con una temperatura de dos grados centígrados. Sin embargo, otros experimentos en algunos de estos tratamientos, sobre todo mal ejecutados, pueden llegar a formar anaerobiosis, llevando a una detonación de etanol y acetaldehído, sobre todo en el momento de su almacenado. Se pierde su calidad organoléptica de forma paulatina por culpa del etanol.

Las atmósferas modificadas suelen usarse en regiones desarrolladas, con tecnologías de envases y fundamentos entrópicos en el comportamiento de los frutos como el lichi. Sin embargo, es precisamente donde se debe tener más cuidado con los rangos de oxigenación, para que no haya lugar para aromas raros o incluso daños fisiológicos en el fruto. Entonces, ya sea a través de material PVC o plástico, los ambientes controlados deben mostrar permeabilidad de oxígeno y dióxido de carbono, cuidando los tejidos de los lichis. Después de todo, se trata de aminorar el aceleramiento de la maduración y eventual envejecimiento de los frutos, y eso se logra con la disminución de oxígeno, pero sin que lleguen a niveles limitados, y en contraparte, se debe incrementar la concentración de dióxido de carbono, pero sin que este sea excesivo, porque podrían provocar un efecto contrario en el lichi, con aparición de condiciones anaeróbicas que llevarían a un deterioro acelerado, con desarrollo de microorganismos y la subsecuente putrefacción. Por ello, el humidificador u otros métodos podrían usarse para balancear la humedad y temperatura.